miércoles, 25 de mayo de 2011

LA TRANSVERSAL DE ETICA EN LA EDUCACION SUPERIOR BOLIVIANA Y LATINOAMERICANA

El nuevo paradigma para las universidades bolivianas debiera ser una obligada apropiación de la tecnología y la ciencia. Para aplicar el paradigma las universidades necesitan:

  • Cambiar sus políticas de formación
  • Responder a las necesidades del nuevo mercado
  • Redefinir sus relaciones con otros productores del conocimiento
  • Asumir el liderazgo en la producción
  • Formar a través y con las nuevas tecnologías de la información
  • Revolucionar el contenido y la metodología docente
Sin embargo, es importante recalcar que no sólo las universidades bolivianas deben autoevaluarse y autocriticarse para aplicar el nuevo paradigma integralmente; en Latinoamérica la situación de las universidades no es diferente.

Las estadísticas revelan que las principales falencias están en la formación y nivel académico, además del tiempo de dedicación de los docentes universitarios. Por otra parte, las relaciones de intercambio universidad – sociedad, responden más a las condiciones del mercado y la mayor oferta, que al conocimiento y  uso óptimo del talento humano.

Estas relaciones, a su vez, están condicionadas por diversas variables que inciden en la calidad de la formación académica, Pablo Aranda Manrique, fija cinco aspectos como los más gravitantes para la educación superior:

  1. Tendencia de la demanda
  2. Las nuevas demandas de la sociedad civil
  3. La equidad en la educación superior
  4. La pertinencia
  5. La presión del mercado
Analizados estos puntos, se concluye que la universidad del siglo XX ha sucumbido a las exigencias del mercado en detrimento de la calidad, la equidad y la ética.

Pero hablar de ética, va más allá de solamente considerar la dimensión etérea del concepto, es buscar en la realidad de la educación superior un valor tangible; a decir de Aranda “el déficit ético es más grave que el déficit presupuestario”.

Este déficit ético debiera ser subsanado en el campo universitario, debiera ser la universidad la formadora de profesionales íntegros, con sólidos valores y actuaciones en sociedad que destaquen el desempeño moral del nuevo profesional.

Sin embargo de la buena intención y el noble cometido, la realidad es distinta aún; si bien se ha avanzado y modernizado en contenido y estrategias de enseñanza-aprendizaje, en el campo de los valores, la moral y la ética, el avance es lento y no responde a las exigencias de una sociedad que pide a gritos un cambio en la manera de ser y hacer de las nuevas generaciones.

Nuevas generaciones que tienen en sus manos la responsabilidad de impulsar, diseñar y ejecutar cambios trascendentales no sólo en la forma sino ante todo en el fondo. Y definitivamente el reto de la universidad boliviana es contribuir desde lo académico a una profesionalización transversal desde la ética del ser humano acorde con los tiempos actuales.

Bibliografía

Aranda Manrique, Pablo (2011) La ética en la educación universitaria

viernes, 20 de mayo de 2011

LA PROFESIONALIDAD DEL DOCENTE UNIVERSITARIO DESDE UNA PERSPECTIVA HUMANISTA DE LA EDUCACION

La misión de la Educación Superior, a decir de Viviana Gonzáles Maura, es formar profesionales responsables, competentes y comprometidos con el desarrollo social. Este nuevo norte implica la concepción de un profesional “sujeto” independiente, creativo y altamente motivado en la búsqueda constante de soluciones a problemas de su profesión.

Para “dar a luz” a este particular profesional, es imperativo que la universidad forme a los estudiantes de manera integral, incorporando a la currícula formal de conocimientos y habilidades, una persona co-responsable de su propio desarrollo.

Sin embargo no se puede hablar de la universidad y sus retos actuales, sin dedicarle un espacio a los docentes, como articuladores del proceso de enseñanza-aprendizaje. Y la primera cuestión que debiera encontrar una respuesta es, ¿si los actuales docentes están en condiciones de hacer frente al reto?

En efecto, la corriente tradicional de formación académica hasta bien entrado el siglo XX, no permitía un desarrollo integral del estudiante, sin embargo surgieron otras corrientes como el constructivismo que propiciaron un cambio en la formación del estudiante actual.

La corriente constructivista, dice que el aprendizaje debe concebirse como un proceso de construcción de conocimientos, habilidades y factores motivantes en condiciones de interacción social, basado en la experiencia del propio individuo y el grupo al que pertenece; la suma de estos factores dará como resultado un elevado grado de desarrollo personal.

En este modelo de aprendizaje, el sujeto debe asumir un papel activo para construir su propio conocimiento, lo cual traerá aparejado el aprendizaje, también, de valores y sentimientos que modificarán su comportamiento y su conducta.

Por otra parte, el docente en relación con la enseñanza, se convierte el guía – orientador, que debe crear las condiciones y situaciones necesarias para que el estudiante se apropie del conocimiento y forme sus habilidades de manera responsable y creativa.

La corriente constructivista, genera un proceso de enseñanza – aprendizaje, que incorpora en los contenidos de enseñanza no sólo los aspectos formales del conocimiento, sino ante todo los valores y la motivación que moverá a la acción.

Esa acción de la que se habla, plantea espacios dinámicos, participativos, problematizadores, analíticos, críticos y reflexivos, que tienen como plataforma la concepción del trabajo en equipo. Es precisamente este trabajo, donde cada miembro asume ser responsable, independiente, coordinar y aportar para la consecución de las soluciones que tendrán su génesis en un abanico de alternativas que se discutirán en la propia plataforma.

El modelo constructivista, también se ha ocupado del aspecto fundamental de la evaluación, que necesariamente debe responder al criterio de autocontrol, autoevaluación y corresponsabilidad del estudiante.

Esta línea matriz ha sido explicitada en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior en el siglo XXI, con el principal propósito de mejorar la calidad de enseñanza en las universidades y la capacitación del personal docente, para lograr el objetivo se debe considerar lo siguiente:

  • La Educación Superior debe formar estudiantes para ser ciudadanos informados, motivados, críticos y analíticos, con capacidad de dar soluciones y asumir responsabilidades sociales
  • El elemento clave deben ser los docentes, con una nueva visión, que les permita tener estudiantes con iniciativa propia
  • Las herramientas fundamentales del docente serán: la innovación permanente, la investigación y la enseñanza
  • El modelo de investigación-acción colaborativa formará docentes investigadores, con el propósito de propiciar la mejora de su práctica educativa
  • El docente investigador–actor, es agente de su propio cambio (Pine, 1984)

El docente competente del siglo XXI, no solo debe conocer la ciencia sino también la teoría y la metodología de la psicología y la pedagogía contemporánea, pues su reto es formar al hombre para la vida.

Bibliografía

Aranda Manrique, Pablo (2011) El docente humanista

UNIVERSIDAD Y SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

Peter Drucker considera los tiempos actuales como la “Sociedad del Conocimiento”, este  autor dice que la división del trabajo ahora identifica a trabajadores del conocimiento y a trabajadores manuales no calificados. En ese sentido una referencia ineludible se dirige a la universidad.


En este nuevo contexto la universidad debe asumir el reto de cambiar su rol de producción de conocimiento por el de adaptación del conocimiento globalizado al que todos tienen acceso, lo que implica utilizar nuevas estrategias y herramientas para la recepción, procesamiento y asimilación de ese conocimiento que está a la espera de ser aplicado en contextos diversos.



Bibliografía


Aranda Manrique, Pablo (2011) La sociedad del conocimiento

EL IDEAL PANSOFICO

La enseñanza para todos es el fin de la pansofía, proponiendo un sistema gradual que comience en la “escuela materna”, pase por la escuela común y el gimnasio para llegar a la “Academia”.

En relación con la metodología, la Didáctica Magna de Comenio, se refiere a la universalidad y a la simultaneidad. En cuanto a la universalidad dice que la enseñanza debe ser total y para todos y la simultaneidad persigue la homogeneidad y el aprovechamiento del tiempo, a través de un acceso ordenado a los niveles establecidos.


Contrariando las ideas de Comenio, Locke piensa que la educación debiera ser excluyente, concentrándose ante todo en la formación del “Gentleman” mediante la aplicación de estrategias de enseñanza individual.



Bibliografía


Aranda Manrique, Pablo (2011), Utopía.